Productividad

Aprender a aprender

Qué es el meta-aprendizaje cuando se le quita la retórica, qué prácticas tienen evidencia experimental detrás, y cómo se aplican a alguien que trabaja cuarenta horas a la semana.

La práctica de estudio que más confianza produce es también la que peor funciona a medio plazo, y hay un experimento que lo mide. Es el dato que más cambia la forma de estudiar de un adulto, y llega a muy poca gente porque vive en revistas de psicología cognitiva y no en los cursos de formación de las empresas.

Este artículo desarrolla un punto del mapa general de la categoría, que está en Del conocimiento a la sabiduría. Y viene detrás de otro: si el valor de un profesional se está desplazando desde poseer conocimiento hacia decidir con él —La obsolescencia del saber y el wisdom worker—, la habilidad que sostiene una carrera larga es adquirir el conocimiento siguiente deprisa.

Qué es el meta-aprendizaje, sin retórica

John Flavell consolidó el concepto en 1979, en psicología cognitiva del desarrollo: la metacognición es el conocimiento que una persona tiene sobre sus propios procesos mentales y la capacidad de vigilarlos mientras están ocurriendo.

En términos de trabajo, son tres verbos: planificar cómo vas a aprender algo, vigilar si está funcionando mientras lo haces, y corregir el método cuando no funciona. Nada más, y esa es la buena noticia: es una competencia que se entrena y no un rasgo de carácter.

Casi todos los adultos que conozco aprenden con el método que les funcionó en la carrera, sin haberlo revisado nunca. Es la parte de vigilar la que falta.

Las prácticas con evidencia, y por qué son incómodas

Recuperar en lugar de repasar

Henry Roediger y Jeffrey Karpicke publicaron en 2006 un experimento que conviene conocer entero.

Un grupo de estudiantes leyó un texto y luego lo volvió a estudiar varias veces. Otro grupo lo leyó y luego hizo pruebas de recuerdo libre, sin retroalimentación. Después se midió la retención a los cinco minutos, a los dos días y a la semana.

A los cinco minutos ganó el grupo que había releído. En las pruebas retrasadas ganó, y por bastante, el grupo que había hecho recuperación. Y el detalle que lo convierte en un resultado útil para cualquier adulto que estudia: releer aumentaba la confianza de los estudiantes en su capacidad de recordar el material, mientras producía menos retención real.

Eso explica el fenómeno más común de la formación profesional: salir de un curso con la sensación clara de haberlo entendido todo y no poder aplicar nada tres semanas después. La sensación era exacta, y medía otra cosa.

Espaciar en lugar de amontonar

Nicholas Cepeda y sus colaboradores publicaron en 2006 una síntesis cuantitativa de la literatura experimental sobre práctica distribuida en tareas de recuerdo verbal. El efecto del espaciado es uno de los hallazgos más replicados de la psicología del aprendizaje: repartir el mismo tiempo de estudio en varias sesiones separadas produce más retención que concentrarlo en una sola.

Aplicado a la formación de empresa, tiene una consecuencia que a nadie le gusta oír: la jornada intensiva de ocho horas es el formato con peor rendimiento por euro invertido, y se sigue eligiendo porque es el más fácil de organizar en un calendario.

Y una advertencia sobre lo que se hace por defecto

John Dunlosky y sus colegas publicaron en 2013, en Psychological Science in the Public Interest, una revisión de diez técnicas de estudio con recomendaciones sobre su utilidad relativa. Incluyeron expresamente subrayar y releer porque son las técnicas en las que los estudiantes más se apoyan.

Merece la pena leer esa revisión antes de diseñar un plan de aprendizaje propio. Es larga, es aburrida y ahorra años.

Cómo se aplica esto con una agenda de trabajo

Las prácticas anteriores vienen del laboratorio y de contextos académicos. Traducidas a un profesional con cuarenta horas ocupadas, quedan en cinco movimientos.

Aprende la unidad más pequeña que puedas usar, la que te permite hacer algo esta semana que la semana pasada no podías. La unidad pequeña se puede aplicar en cuanto se aprende, y la aplicación es lo que la fija.

Úsalo en un trabajo real antes de siete días. Es recuperación con contexto, que es la versión más potente y la que además produce un resultado que sirve para algo.

Explícaselo a alguien. Obliga a recuperar sin apuntes y enseña con brutalidad dónde están los huecos. Una conversación de diez minutos con un compañero hace el trabajo de dos horas de repaso.

Vuelve a los quince días, sin mirar las notas. Ahí está el espaciado, y cuesta poco: escribir de memoria lo que recuerdas y comparar después.

Y lleva un registro corto de qué método usaste y qué tal salió. Esa es exactamente la parte de vigilancia de Flavell, es la que casi nadie hace, y es la que convierte cinco intentos sueltos en un método propio.

Lo que consume el presupuesto de aprendizaje sin devolver nada

Acumular cursos que no se aplican. Guardar material para cuando tenga tiempo, que es una categoría que no existe. Ver vídeos a velocidad doble, que produce una sensación de avance considerable y muy poca retención.

Y una que es de organización: formar a alguien en algo que no va a poder usar en los tres meses siguientes es tirar el dinero de la formación, por buena que sea la formación. Sin uso cercano, lo aprendido se pierde, y la culpa se le acaba atribuyendo al proveedor o a la falta de interés del equipo.

La pregunta que este artículo no responde

Queda una cuestión de fondo, y es de justicia antes que de técnica: quién paga esta actualización permanente, con qué tiempo y con qué garantías. La formación continua se ha desplazado en buena medida del balance de la empresa a la agenda y al bolsillo del profesional. Eso lo desarrollo en Por qué ya no se puede planificar una carrera, con Zygmunt Bauman como explicación de fondo, y ahí el tono es bastante menos práctico que aquí.

Aprender a aprender es la única competencia cuyo valor sube cuando todo lo demás caduca más deprisa. Y a diferencia de casi todo lo que se vende como habilidad del futuro, esta tiene décadas de investigación experimental detrás y se puede empezar a practicar el lunes con lo que ya tienes encima de la mesa.

Fuentes